Su familia no la apoyaba pero eso no era ninguna novedad Victoria, nunca había sentido el apoyo tampoco lo esperaba ahora.
Iba un mes antes del inicio de la carrera, quería conocer donde comenzaría su nueva vida.
El avión la hacia sentir enferma, estaba mareada y quería vomitar, los odiaba pero era necesario para llegar a su destino. Con todo lo sus padres poseían, debería conocer todo el mundo pero el subirse a un avión era como es peor de los castigos.
Necesitaba correr al baño, el vomito ya era inminente.
-Permiso-dijo con urgencia a su compañero-Señor por favor-no se movió y tuvo que pasar casi por encima del hombre que parecía dormido, no estaba muy segura por los lentes oscuros que llevaba. Sintió un leve dolor al para y chocar con la rodilla de su compañero-Lo siento-y se fue por el pasillo.
Vomito todo lo que había comido antes de abordar el avión, era horrible, malditos aviones. Caminando lentamente volvió a su asiento.
-Me permite pasar, señor-espero que se moviera- Señor… -toco su hombro.
-¿Qué sucede?-levanto sus lentes y su voz lleno toda la cabeza de victoria, sin mencionar lo que sus ojos veían. Saco de sus oídos los audífonos que llevaba- A… es usted.
-Si, soy yo. ¿Me deja pasar?
-Claro-se paro junto a Victoria y ella se fijo en su porte, le sacaba una cabeza y victoria siempre había sido alta en comparación a las demás.
-Gracias-dijo tomando asiento.
-Debería tener más cuidado, hace un rato me pego.
-Lo siento pero necesitaba pasar con urgencia y usted no se movía.
-Bueno es mi culpa por estar usando estas cosas-mirando sus audífonos.
-Claro que es su culpa. Buenas noches.
-Que genio, que tiene señorita. Soy Adam Joseph, pero prefiero Joseph.
-Si…-con fingido entusiasmo-Que bien-se giro para dormir.
-¿Cuál es tu nombre?
-Señor…-dijo volviéndose hacia el.
-No soy señor, ese es mi padre. Joseph es mi nombre.
-Joseph. Soy Victoria, ahora quiero dormir para olvidar que estoy en un avión, buenas noches.
-Buenas noches, Victoria.
Dulce oasis.
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